Algunos tratamientos de mi centro duran distinto según si es la primera sesión o un retoque, y últimamente se me ha quedado corta la hora reservada. ¿Puede la reserva calcular bien el tiempo según el servicio sin que yo tenga que estar pendiente de cada caso?
Sí: el catálogo de UIA admite tantos servicios como necesites, así que la primera sesión y el retoque se cargan como dos servicios distintos, cada uno con su propia duración. El agente reserva el hueco exacto de cada uno sin que nadie calcule nada, evitando que una cita de hora y media acabe metida en un hueco de treinta minutos.
- El agente bloquea el hueco exacto según la duración cargada por servicio en el catálogo
- La duración es un campo obligatorio en el alta: sin ella el agente no sabe cuánto hueco reservar
- Ejemplo de riesgo sin este control: una cita de hora y media metida en un hueco de treinta minutos
- El plan UIAgenda cuesta 149 €/mes con IVA incluido (123,14 € + IVA) más 149 € de instalación, o 1.480 €/año sin instalación
- Garantía: si en 30 días no se consiguen 5 citas, se devuelve el primer mes
El catálogo distingue servicios, no solo tratamientos
UIA no entiende de «tratamientos» en abstracto: entiende del catálogo que el centro carga en el alta, y en ese catálogo cada entrada es un servicio con su nombre, su duración y su precio. Si la primera sesión de un tratamiento dura 60 minutos y el retoque dura 30, no son una fila con una excepción: son dos servicios distintos, cada uno con su propia duración exacta.
Por qué la duración no es un detalle menor
La duración es obligatoria porque es el único dato que le permite al agente saber cuánto hueco bloquear en el Google Calendar del centro. Sin ella, no tiene forma de distinguir una cita corta de una larga, y el resultado es justo el problema que describes: un hueco que se queda corto y rompe la agenda del resto del día. Al tratarse de un dato por servicio, no por tratamiento genérico, el cálculo queda resuelto en el catálogo y no depende de que nadie recuerde, caso por caso, si esa clienta viene por primera vez o a retocar.
Cómo se traduce esto en la conversación real
Cuando alguien escribe pidiendo cita, el agente necesita identificar qué servicio concreto le están pidiendo para saber qué duración aplicar. Esto significa que, al configurar el catálogo, conviene nombrar los servicios de forma que se puedan distinguir con claridad —por ejemplo, «depilación láser piernas (primera sesión)» y «depilación láser piernas (retoque)»— en vez de dejar un solo servicio genérico con una duración media que no sirve ni para un caso ni para el otro. Si en la conversación no queda claro cuál de los dos pide la clienta, lo razonable es que el centro lo aclare al revisar la cita o que el propio flujo lo pregunte antes de reservar.
Qué pasa si falta ese dato
Si un servicio se carga sin duración, el agente no tiene con qué trabajar: no puede inventarse un tiempo medio ni asumir el del tratamiento "base". Por eso la duración se pide como campo obligatorio en el alta, no como algo opcional que se puede dejar para después. Es, junto con el nombre y el precio, lo único que el centro tiene que preparar antes de empezar.
Lo que esto no sustituye
Esto resuelve el cálculo del hueco, no la valoración clínica del caso: si una clienta pregunta si necesita más o menos sesiones, o describe una reacción a un tratamiento anterior, el agente deriva esa conversación a una persona del centro en vez de decidir por su cuenta. El catálogo ordena los tiempos; las decisiones sobre el tratamiento siguen siendo del centro.
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